martes, 16 de julio de 2013

Viejos zapatos








Cuando estás aquí, hay un lugar
 que permanece inquieto.
No sé dónde voy,  no sé si
 encontraré la paz.

Vago eternamente en un
 camino que no tiene fin.
Voy  sin rumbo perdida en
 la oscuridad del día.

 No encuentro  pistas para
saber  dónde voy.
Despierto  cada día  en un
 lugar distinto  a mí.

 No reparó  en buscar no
 pienso si me encontrarán.
 El miedo desvanece lentamente
 rápido desaparece.

 Sólo puedo cobijarme en las
ramas de los árboles.
Los caminos son largos estrechos,
difíciles sin rumbo definido.

Paso por el laberinto de la vida 
que a veces sobrellevo con
mejor o peor dificultad.

El sol no sale siempre para mí,
 ni la luna no siempre está.
En un viejo cristal me clave,
el pensamiento  clavado  ahí 
sigue en mi camino.

No desaprovecho el dinero
solo mis viejos zapatos gastados
de tanto caminar, caminar por
los caminos de la vida.

Hay un largo caminar a veces
fácil y a veces difícil pero siempre
 intento sonreír cuando el camino
se hace más largo al caminar.

El camino puede ser desierto,
el camino puede ser frondoso,
el camino puede ser largo, puede
 ser corto pero jamás  puede ser
fácil como subir  al Olimpo  y
 bajar al abismo  en dos segundos.

Acariciar la eternidad es tan  imposible
 como ver solar mis sueños.
Cuando estás  aquí hay un lugar
 que permanece aquí.

No se mueve  a pesar  el tiempo,
sigue igual en mi retina, miro,
 miro el camino que seguí.

No se acaba nunca si es
 que el infinito no existe
 ni las circunstancias  tan poco.

Veo cada día por  mi camino,
 cientos de pájaros  volar  juntos,
separados llegan sin pausa a su
 camino.

 Cuando el camino siento acariciar
el alba  cuando sale y al rocío
 cuando desaparece.

Ya por fin voy descalza por
 mi camino  porque ya nada

 importa ni si quiera mi camino.

Sandra García
Derechos reservados



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